Biomedicina y Salud

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Las drogas también matan en la carretera, pero es difícil detectarlas


María Bandín Potel \\divulgaUNED.es


Drogas como la marihuana en primer lugar, y benzodiacepinas, cocaína y anfetaminas en menor grado, aparecen en conductores envueltos en fatales accidentes. Sin embargo, su detección no es nada fácil por los medios que habitualmente pueden utilizarse in situ.


7 de diciembre de 2009

El estudio del uso de sustancias que modifican el comportamiento humano en la conducción es algo que se viene haciendo desde hace décadas. Las campañas advirtiendo del peligro ocasionado por el abuso de alcohol ya forman parte de la cultura publicitaria de nuestro país. La Dirección General de Tráfico emplea abundantes medios y recursos en concienciar a la población de los peligros que conlleva la combinación explosiva entre alcohol y sentarse al volante. La apreciación errónea de las distancias, de la velocidad y del riesgo bajo la injerencia de alcohol tiene mucha culpa en los accidentes de carretera. Así es que en el 37% de ellos se detecta un nivel de alcohol superior al permitido.

No muy alejadas investigaciones han visto que no sólo el alcohol es causa mortal. Drogas como la marihuana en primer lugar, y benzodiacepinas, cocaína y anfetaminas en menor grado, aparecen en conductores que se ven envueltos en fatales accidentes.

Y sin embargo, aunque la detección de alcohol en los conductores es habitual a pie de carretera, ése otro número importante de sustancias que afectan de alguna manera al comportamiento al volante son olvidadas en la recámara. Su detección no es nada fácil por los medios que habitualmente pueden utilizarse in situ. “En el caso del alcohol se dan las condiciones perfectas para posibilitar su análisis en la propia carretera. Es volátil, por lo que se detecta en el aire expirado sin necesidad de tomar una muestra de sangre; se toma en grandes dosis, por lo que el dispositivo usado para detectarlo alcanza la sensibilidad necesaria sin problemas; y se ha logrado miniaturizar la tecnología hasta un tamaño adecuado para ser llevado incluso por agentes motorizados” nos explica el Doctor Óscar Quintela desde su laboratorio de Toxicología en la Universidad de Santiago de Compostela. Sin embargo, otras drogan solicitan un mayor esfuerzo por parte de investigadores y autoridades.

El Instituto Universitario de Medicina Legal ha establecido desde el año 2000 una línea de investigación sobre el análisis de drogas de abuso y medicamentos en la saliva. Dicho laboratorio ha participado en los principales proyectos a nivel europeo que se han venido realizando en el transcurso de los últimos años. La importante inyección económica otorgada al último de los proyectos, el denominado “DRUID” (DRiving Under the Influence of Drugs), constata la importancia que las autoridades políticas están prestando a uno de los principales problemas relacionados con la conducción: la asociación de drogas y el tráfico rodado. “Para medir la tasa de drogadicción trabajamos en un proyecto europeo, y todos los países estamos de acuerdo en utilizar análisis de saliva”, declara el señor Pere Navarro, Director General de Tráfico de España.

Las primeras pruebas ya han sido probadas en las carreteras gallegas. Los conductores han sido sorprendidos con estos test que solicitaban sus esputos a pie de carretera. Por el momento no conllevan sanciones ni las temidas reducciones de puntos. Sin embargo no se encuentra lejos el día, pues como vemos, la rueda de la ciencia ha puesto sus ojos en ello.

Artículo publicado para el Máster de la UNED Periodismo Científico y Comunicación Científica.


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