Siete millones de dólares por los problemas del milenio
Desde el año 2000, la comunidad matemática internacional se enfrenta a un examen de siete problemas. La resolución de cada uno de los problemas se premia con un millón de dólares. Los conocidos como los problemas del milenio han sido propuestos por matemáticos de fama mundial a través del Instituto Clay de Matemáticas, una institución privada de Cambridge, Massachussets (EEUU) dedicada a la divulgación del conocimiento matemático.
Al acceder a los enunciados de los ya famosos problemas, a través de su página en Internet (www.claymath.org), se observa que no todos son inéditos. Uno de ellos pertenece a una colección de veintitrés problemas presentados por el matemático alemán David Hilbert en el Segundo Congreso Internacional de los Matemáticos celebrado en París en el año 1900.
El más difícil: La distribución de los números primos
El problema que retoma el Instituto Clay de entre la lista de problemas elaborada por Hilbert pretende conocer la distribución de los números primos (aquellos que sólo pueden dividirse por sí mismos y por la unidad- 1, 2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, etc.). Dicha distribución es un misterio, ya que no existen diseños de intervalos entre ellos. En opinión del Catedrático de Matemáticas de la USC, Antonio García Rodicio, es “sin duda, el problema más difícil”.
Los números primos ya despertaban la curiosidad de los griegos. En el siglo III a C., el gran bibliotecario de Alejandría, centro cultural de la Grecia antigua, Eratóstenes, fue el primero en producir tablas de números primos. A su vez, el matemático Euclídes probó que no existía un número primo último.
Georg Friedrich Bernhard Riemann
La distribución de los números primos intrigó y sigue intrigando a los matemáticos. Al mismo David Hilbert se le atribuye la frase: “Si me despertase después de un sueño de mil años, mi primera pregunta sería: ¿se ha probado ya la hipótesis de Riemann?”. El matemático inglés Godfrey H. Hardy dijo: “Cualquier tonto puede hacer preguntas sobre los números primos que el más sabio de los hombres sería incapaz de responder”.
El reto planteado a la comunidad matemática por Hilbert, la demostración de la hipótesis de Riemann, sigue hoy en día vigente. El premio a ganar es mucho mayor que el que ofrece el Instituto Clay para aquel que la resuelva, se trata del reconocimiento mundial y la inmortalidad al figurar en la historia al lado de Eratóstenes, Euclides, Euler, Gauss o Riemann que, entre otros grandes genios, iniciaron el camino hacia ese tesoro que son los números primos.
por Mónica Fernández Meirama (Master en Periodismo Científico, UNED).





